El espectáculo natural que convierte a Caleta Olivia en la ciudad de las ballenas

El espectáculo natural que convierte a Caleta Olivia en la ciudad de las ballenas

En la costa norte de Santa Cruz, Caleta Olivia se afirma como un destino único para el avistaje de ballenas desde la orilla. Con presencia de cetáceos durante todo el año, su costanera regala uno de los espectáculos más imponentes del Atlántico austral.

En Caleta Olivia no hace falta embarcarse para vivir una experiencia inolvidable. Con paciencia, acercándose a la costanera, mirando hacia el mar, y dejándose sorprender… las ballenas están ahí, a simple vista, saltando, respirando, asomando la cola o nadando en grupo, a veces a metros de la costa. Es una postal cotidiana en esta localidad que, con razón, se ganó el nombre de Ciudad de las Ballenas.

“Durante todo el año se ven cetáceos en Caleta Olivia. Y durante la temporada, que dura seis meses, todos los días, a toda hora, en cualquier lugar que mires en el mar hay ballenas por todos lados”, asegura David Jones, secretario de Deportes y Cultura del municipio, en diálogo con Radio Provincia. La afirmación no es exagerada: de diciembre a mayo, lo habitual es ver entre 30 y 100 ejemplares por día.

La principal visitante de esos meses es la ballena sei, que llega a alimentarse en aguas patagónicas antes de migrar hacia el norte. A partir de junio y hasta octubre, empiezan a verse también ballenas jorobadas y ballenas francas australes, algunas de las cuales incluso han sido registradas pariendo en la zona. “Lo que está habiendo en estos días es el acercamiento bien pegado a la costa de varias ballenas francas”, cuenta Jones.

Por lo general, el avistaje de ballenas suele estar asociado a embarcaciones y reservas naturales cerradas, por lo que, lo de Caleta Olivia es excepcional. “Tenemos muchas más ballenas que en muchos otros lugares del mundo donde se hace avistaje”, subraya el funcionario. Y no se trata de un privilegio solo para turistas. La experiencia también es cotidiana y aprovechada para los caletenses que pueden cruzarse con cetáceos desde el paseo costero o en una caminata por la playa.

La posibilidad de verlas no es casual. “En verano y otoño es la época en que la ballena sei principalmente se está alimentando acá. Después, en invierno y primavera, las francas vienen de alimentarse mar adentro y algunas van a Puerto Madryn o Brasil a tener crías, pero otras las hemos registrado pariendo acá”, explica Jones.

El fenómeno ha ganado espacio en la agenda local y provincial. Con la reciente sanción de la ley de avistaje de ballenas de Santa Cruz, se abren nuevas oportunidades para el desarrollo turístico sustentable en la zona. Por lo pronto, desde el municipio ya se vienen organizando visitas guiadas desde tierra. “Muchas veces nos pedían qué día podían venir a verlas. Y lo que le decimos es: elijan la hora que quieran y les hacemos la guiada, porque en cualquier momento las estamos viendo todo el día”, resume Jones con entusiasmo.


Quienes quieran seguir el pulso de la temporada, pueden hacerlo a través de las redes sociales Ciudad de las Ballenas y Patagonia Red Global, donde se comparten imágenes y videos de los avistajes más recientes. Porque sí: en Caleta Olivia, ver ballenas desde la costa ya no es un milagro. Es parte del paisaje.

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