El repudio a la demolición del monumento a Osvaldo Bayer en Río Gallegos fue inmediato y transversal. En diálogo con Radio Provincia, el historiador Luis Milton Ibarra Philemón sostuvo que “no fue un ataque sólo a su figura, sino a la memoria de los 1500 trabajadores fusilados en 1921 y a todos los santacruceños”.
Horas después de que una máquina de Vialidad Nacional arrasara con el monumento dedicado a Osvaldo Bayer en el acceso norte de la ciudad de Río Gallegos, las expresiones de rechazo se multiplicaron en redes sociales, medios nacionales e internacionales, organismos de derechos humanos y ámbitos políticos y culturales de todo el país.
La imagen de la máquina derribando el busto que evocaba al autor de La Patagonia Rebelde fue elocuente: ahí, donde debía haber un homenaje a la verdad histórica, se impuso un acto de violencia institucional que busca desdibujar los trazos esenciales de nuestra identidad.
Luis Milton Ibarra, historiador y miembro de la Comisión por la Memoria del Archivo Histórico de El Calafate, expresó en diálogo con Arriba Santa Cruz que el hecho “generó bronca e indignación. No lo merecen ni Osvaldo, ni los 1500 trabajadores asesinados en 1921, ni los santacruceños que hemos trabajado tanto por recuperar esta historia”.
El episodio, que aún no ha sido explicado formalmente por el Gobierno Nacional, fue rápidamente repudiado por organizaciones locales y nacionales. “Las repercusiones llegaron desde toda la provincia y también desde el exterior. Lo que han logrado con esa torpeza fue unirnos en un repudio generalizado”, afirmó Ibarra, quien compartió con Bayer varias actividades en la provincia.
“Osvaldo era muy sencillo, jamás hubiese querido una estatua, pero tampoco lo hubiese visto mal si servía para mantener viva la memoria. Siempre decía que en la historia triunfa la ética”, recordó el historiador.
Ibarra destacó que Bayer además de ser el autor de una de las investigaciones más rigurosas sobre los fusilamientos obreros de 1921, también es un intelectual profundamente comprometido con la justicia social. “Su obra es de una meticulosidad asombrosa. El propio coronel Ponce, uno de los mejores historiadores del Ejército, no pudo rebatir ni una línea de su trabajo”, señaló.
“Nosotros tuvimos la suerte de que apareciera Bayer en el momento justo. Sin él, la historia de la Patagonia seguiría silenciada”, agregó.
Ibarra definió la demolición como “un ataque a la memoria colectiva de Santa Cruz. Derribar ese monumento es una ofensa a todos los que luchamos por mantener viva la historia. No podemos permitirlo”.
Otro dato importante, que aportó Ibarra, es que desde la Comisión por la Memoria se solicitará al Gobierno Provincial que se articulen acciones con los municipios para “colocar una figura de Osvaldo en cada ingreso a cada pueblo, como símbolo de memoria y de compromiso con nuestra historia”.
En ese sentido, también llamó a no quedarse sólo en la reconstrucción del homenaje: “No basta con reponer un monumento. Tenemos que seguir avanzando en el rescate de los trabajadores fusilados. Todavía queda muchísimo por hacer. No se ha hecho casi nada”, lamentó.
El historiador recordó a Bayer como “una persona profundamente ética, que se enamoró de la Patagonia y eligió contar su historia desde el respeto, el rigor y la ternura. Lo recuerdo bajando hacia el lago en El Calafate, emocionado por los colores del paisaje y preguntándose cómo era posible tanta belleza y tanta crueldad al mismo tiempo”.
El próximo sábado a las 16 horas se realizará en San Martín al 600 una jornada artística de repudio y memoria, convocada por la Comisión de Río Gallegos. “Tenemos que unirnos por la ética, por la historia y por la memoria. No podemos permitir que avancen sobre lo que somos”, cerró.