En el programa “Ser Ambiente” que se transmite en LU14 Radio Provincia, conocimos la historia del investigador José Bonomi, contó cómo se realiza el seguimiento de pumas en el Parque Patagonia. El trabajo ya lleva siete años y permitió registrar recientemente la cópula entre dos ejemplares monitoreados.
Desde hace siete años, equipos de conservación realizan un monitoreo permanente de pumas en el Parque Patagonia, en el noroeste de Santa Cruz. El trabajo combina tecnología y observación en campo para conocer cómo se mueven y cómo viven estos grandes felinos en la estepa.

En ese marco, en LU14 Radio Provincia hablamos con el investigador José Bonomi, quien trabaja en el monitoreo de pumas en el Parque Patagonia. Durante la entrevista compartió un registro vinculado a la reproducción de la especie, observado entre dos ejemplares monitoreados en el parque, Pepito y Maga.
“Fue muy gratificante haber podido estar ahí”, contó al recordar el momento, resultado de años de seguimiento paciente en el terreno.
El monitoreo comenzó con la instalación de cámaras trampa para identificar a los individuos que habitan el área. Luego, mediante trampas de paso que no dañan al animal, el equipo coloca collares GPS que registran la ubicación del puma cada tres horas durante aproximadamente tres años.
Con esa información, los investigadores pueden reconstruir cómo utilizan el espacio dentro del parque, dónde descansan y cuáles son sus zonas de desplazamiento.
El análisis de los llamados “clusters”, es decir, concentraciones de puntos de ubicación, también permite conocer su dieta. Según explicó Bonomi, el estudio muestra que el 76 % de las presas corresponde a guanacos y un 10 % a choiques, lo que refleja la disponibilidad de fauna nativa en esta zona del noroeste santacruceño.
Uno de los individuos más conocidos del proyecto es Pepito, el primer puma capturado y equipado con collar hace siete años. El equipo logró recapturarlo recientemente para reemplazar el dispositivo cuando la batería dejó de funcionar.
Su comportamiento tranquilo permitió observarlo junto a Maga durante un momento poco frecuente: el cortejo y la cópula entre ambos animales.
“Fue increíble poder estar ahí. Algo así es muy valioso para nuestra investigación”, concluyó.

