En un contexto nacional marcado por la caída de la rentabilidad del petróleo convencional y el repliegue de las grandes operadoras hacia Vaca Muerta, Santa Cruz atraviesa una etapa distinta. Así lo planteó el ministro de Energía y Minería, Jaime Álvarez, durante una entrevista en los estudios de LU14 Radio Provincia, donde analizó el impacto de las medidas nacionales, el retiro de YPF de las áreas maduras y el camino que eligió la provincia para sostener producción, empleo e inversiones.
La reducción de retenciones a las exportaciones de petróleo convencional, recientemente anunciada por el Gobierno nacional, llega en un escenario adverso para la actividad. “Los valores bajos del barril hacen que, en muchas zonas, la producción sea poco viable económicamente”, explicó Álvarez, y recordó que esa situación aceleró la decisión de YPF, de retirarse de todas las áreas convencionales del país para concentrarse en proyectos no convencionales de mayor rentabilidad.
La salida de YPF de los yacimientos maduros fue un proceso complejo en todas las provincias. “Ha sido una transición traumática en todo el país”, reconoció el ministro, al tiempo que señaló que no todas las jurisdicciones lograron resolver ese escenario de la misma forma.
En Santa Cruz, la provincia recuperó las áreas que operaba YPF y, a través de FOMICRUZ, avanzó en un proceso de licitación que permitió incorporar nuevas operadoras con compromisos concretos de inversión. El resultado fue un acuerdo que proyecta más de 1.200 millones de dólares hasta 2031, con obligaciones claras en materia productiva, laboral y ambiental.
“Creemos que Santa Cruz quedó mejor parada que otras provincias”, afirmó Álvarez, y marcó que la diferencia central fue que, además de garantizar inversiones, el acuerdo incluyó el compromiso de YPF de avanzar con el abandono de pozos y el saneamiento de los pasivos ambientales, un punto que no todas las jurisdicciones lograron cerrar.
Ante las medidas nacionales, Santa Cruz acompaña con decisiones propias
La reducción de retenciones a las exportaciones de petróleo convencional, ya publicada en el Boletín Oficial, apunta a aliviar la situación de la actividad en un escenario nacional adverso. En ese sentido, Álvarez explicó que se trata de una decisión que “mejora sensiblemente el valor del barril” y que busca “una ayuda y una colaboración a la producción petrolera en cada una de las provincias”.
El ministro recordó que el gobernador Claudio Vidal firmó el acuerdo en noviembre junto a otros mandatarios hidrocarburíferos y señaló que ahora se abre una nueva etapa de trabajo. “El gobierno provincial tiene que acompañar con algunas medidas complementarias para mejorar la situación”, sostuvo, y remarcó que las empresas “tienen que reinvertir ese beneficio económico en los campos petroleros, en los yacimientos”, para que se traduzca en mayor producción y continuidad de la actividad.
Álvarez también se refirió al rol creciente de empresas más pequeñas en áreas maduras, tanto en el flanco norte como en el sur. Con estructuras más ágiles y costos ajustados, estas operadoras “logran hacer viable lo que para las grandes compañías dejó de ser rentable”. La incorporación de nuevo equipamiento, como el reciente equipo de pulling en Río Gallegos, permite intervenir pozos, aumentar producción y reactivar zonas que parecían condenadas al declive.
“Cada pozo que se interviene es producción que vuelve y trabajo que se sostiene”, resumió el ministro. Mientras otras provincias enfrentan conflictos y procesos inconclusos tras la retirada de YPF, Santa Cruz transita una etapa distinta, con áreas licitadas, inversiones comprometidas, pasivos ambientales en camino de resolverse y una estrategia que apunta a sostener la actividad en los yacimientos maduros.
