“No fue un sueño, fue un trabajo responsable a reconstruir”

“No fue un sueño, fue un trabajo responsable a reconstruir”

La directora de Patrimonios Culturales de Jaramillo y Fitz Roy, Vilma Huentelicán, habló en LU14 sobre el valor identitario del ramal ferroviario Puerto Deseado–Jaramillo–Fitz Roy, el trabajo sostenido de las comunidades para preservarlo y las expectativas frente a los anuncios de reactivación.

El tren en la zona norte de Santa Cruz fue parte de la vida cotidiana que marcó el crecimiento de Jaramillo, Fitz Roy y Puerto Deseado. Vilma Huentelicán explica que “la vida creció en estas comunidades gracias al tren”, porque a partir de su funcionamiento se activaron el trabajo, la actividad social y la cultura.

Ese vínculo sigue vigente. La directora cuenta que la comunidad nunca dejó de cuidar las vías ni de mantener viva la posibilidad de su regreso. “Transitar las vías es una cuestión muy cara a nuestros sentimientos, porque tiene que ver con nuestra identidad”, afirma, y agrega que ese compromiso “se sostuvo durante décadas con la certeza de que en algún momento el tren podía volver”.

El cierre del ramal en 1978 dejó una marca profunda. Huentelicán recuerda ese momento como un quiebre abrupto en la vida de los pueblos: “Se les paraba la vida, no se les paraba el tren”. El impacto fue inmediato porque todo alrededor del ferrocarril giraban el comercio, la producción y hasta la educación, ya que muchos chicos viajaban en tren para asistir a la escuela.

Desde entonces, la reactivación nunca se pensó como una utopía lejana. “No fue un sueño a concluir, fue un trabajo responsable a reconstruir”, sostiene, al tiempo que plantea que el objetivo puede tomar distintas formas, incluso con un enfoque turístico, pero con la premisa clara de que “el tren tiene que volver a circular por las vías”.

En ese camino, el rol de la comunidad resultó determinante. Durante años, vecinos y vecinas limpiaron y mantuvieron los rieles como si el servicio siguiera activo. “Hemos trabajado sobre las vías prácticamente siempre como si el tren estuviera circulando”, cuenta.

Además del valor social, el ramal también forma parte de la memoria histórica de la provincia. En ese recorrido se inscriben hechos vinculados a las huelgas rurales de 1920 y 1921, cuando las vías fueron utilizadas por las tropas que avanzaban sobre los peones en conflicto. “El tren les permitía articular de manera más dinámica y veloz”, explica.

En relación con el presente, la directora destacó las expectativas que generan los anuncios del Gobierno Provincial. “Siempre apostamos positivamente a que las cosas van a funcionar”, señala, y remarca que esa actitud resulta fundamental para sostener el proyecto en el tiempo.

Sobre el vínculo con el gobernador Claudio Vidal, Huentelicán valoró especialmente su forma de trabajo. Lo describe como “un hombre muy observador”, que se acerca al territorio incluso sin previo aviso para interiorizarse en los avances. “Eso significa que hay un interés real y genuino sobre las tareas que se van a desarrollar”, afirma.

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