El exintendente de Río Gallegos Alfredo “Fredy” Martínez pasó por Fuera de Registro y dejó una reflexión atravesada por la preocupación por el presente, la defensa del diálogo político y una mirada serena sobre su propia trayectoria. “Veo al país con mucha preocupación”, dijo, al referirse a la situación social y laboral que atraviesa la Argentina.
Durante la entrevista, Martínez habló del clima social y político actual con una definición contundente. “Veo al país con mucha preocupación”, dijo, y más adelante planteó que hoy existe “una sociedad muy violenta”. En ese marco, advirtió que cuando esa violencia “viene de arriba hacia abajo”, se vuelve más difícil pedir otra cosa en la vida cotidiana y volvió a insistir en la necesidad de recuperar “una política del diálogo”.
Al recordar su vínculo político con Néstor Kirchner, sostuvo que tuvieron “enfrentamientos fuertes, muy muy fuertes”, pero aclaró que ambos respetaban un límite. “Nuestras peleas no bajaban a la gente”, resumió. También recordó que muchas de esas diferencias se dirimían “con los votos” o con las acciones de gobierno, sin perjudicar a la comunidad.
Sobre su paso por la intendencia de Río Gallegos, Martínez repasó distintas decisiones de gestión que todavía recuerda con claridad. Destacó especialmente el impulso a la participación vecinal y contó que en muchos barrios eran los propios vecinos quienes definían qué obras priorizar. “Podíamos hacer una o dos cosas y la gente decidía cuál quería hacer primero”, señaló.
Entre las experiencias que más valoró, mencionó la Casa de la Juventud, a la que definió como “un éxito”, y recordó el trabajo con estudiantes y espacios culturales que se generaron a partir de esa iniciativa. También habló del vínculo directo que mantenía con chicos y chicas que visitaban el municipio. “Los martes estaba prohibido el municipio para mayores”, contó, en referencia a las jornadas en las que recibía a estudiantes en su despacho.
En ese recorrido, se detuvo en una decisión que todavía lo conmueve. Durante su gestión, impulsó una escuela dentro del corralón municipal para trabajadores que no sabían leer ni escribir. “Teníamos muchos empleados que firmaban con una X”, explicó, y recordó que las clases se dictaban en horario laboral.
Fue en ese contexto que compartió una de las escenas más sensibles de la charla. Contó que tiempo después un trabajador se le acercó y le dijo que nunca iba a olvidar el día en que su nieto le llevó un cuaderno y él pudo leerlo. “No me voy a olvidar nunca”, le dijo. Para Martínez, ese tipo de decisiones también forman parte de la política cotidiana y del vínculo directo con la gente.
Ya sobre el final, dejó un mensaje abierto a la comunidad de Río Gallegos, con eje en la memoria, el compromiso y la necesidad de buscar coincidencias en tiempos de fractura. “Cada uno, en su lugar, tiene que hacer el esfuerzo para colaborar en esto. Nunca es poco lo que se hace”, expresó.

