Diego Roa vuelve a casa con una obra que interpela y emociona

Diego Roa vuelve a casa con una obra que interpela y emociona

La temporada cultural de Santa Cruz cierra el año con una muestra que no pasa inadvertida. El artista visual Diego Roa, nacido en Puerto San Julián y criado en Río Gallegos, presenta una exposición individual de producción íntegramente nueva en la Sala Fundación Banco Santa Cruz del Centro Cultural Santa Cruz. La muestra, que permanecerá abierta durante todo el verano, condensa no solo un proceso creativo intenso, sino también un regreso cargado de sentido de pertenencia.

“Siempre vuelvo”, dice Roa con naturalidad. Y no es una frase hecha. Aunque su carrera lo llevó a exponer y trabajar en Buenos Aires y en el exterior, Santa Cruz sigue apareciendo en sus sueños, en su memoria y en su obra. Esa conexión profunda es la que atraviesa esta muestra. Son piezas recientes, de gran formato, creadas en los últimos meses, que dialogan con el espacio y con el público desde lo estético y lo emocional.

A diferencia de muchas exposiciones individuales que suelen ser retrospectivas, la propuesta de Roa en Río Gallegos es completamente actual. “Todo es nuevo, todo es de este año”, cuenta. La producción se concentró en un proceso exigente, con bocetos, pruebas y decisiones que implicaron trasladar ideas pequeñas a obras de gran escala.

Entre las imágenes aparecen los ya reconocibles “niños azules”, figuras que se volvieron una marca personal del artista y que generan una conexión inmediata con públicos de todas las edades. Pero también hay búsquedas nuevas, exploraciones que no responden a consignas externas ni a encargos comerciales. “Acá no hubo límites. No había expectativas ajenas. Era bajar todo lo que tenía en la cabeza y compartirlo”, resume.


El rol del Estado y el valor de lo propio

Para el secretario de Estado de Cultura, Adrián Ramos, la muestra de Roa sintetiza una decisión de gestión: poner en el centro a los artistas santacruceños, vivan o no en la provincia, y reconocer trayectorias que trascendieron fronteras sin perder identidad. “No es fácil sostener una carrera artística en contextos complejos. Por eso es responsabilidad de las políticas culturales generar un ecosistema que cuide, acompañe y potencie”, señala.

En ese marco, la exposición también dialoga con una escena local en crecimiento. Nuevas generaciones de artistas visuales, muralistas y creadores urbanos encuentran hoy espacios de formación, exhibición y encuentro. “El arte nunca se detuvo. Estaba en la calle, en los patios, en los encuentros. Nuestra tarea fue observar, reconocer y abrir las puertas”, explica Ramos.

La exposición de Diego Roa puede visitarse con entrada libre y gratuita en la Sala Fundación Banco Santa Cruz, dentro del Centro Cultural Santa Cruz, ubicado en Ramón y Cajal 51, Río Gallegos. Durante el verano, la sala abre de lunes a sábado, en horario vespertino. Una oportunidad para encontrarse con una obra potente, contemporánea y profundamente ligada al territorio.

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